¿Cuándo nos convertimos en referentes de Perú? No es claro, pero lo cierto es que el actual presidente, Alan García, cada vez que puede, no duda en colocar a Chile en su agenda.Por Andrés Benítez.
¿Cuándo nos convertimos en referentes de Perú? No es claro, pero lo cierto es que el actual presidente, Alan García, cada vez que puede, no duda en colocar a Chile en su agenda. Lo hizo durante su campaña, luego con la demanda marítima, y ahora con la idea de que Perú superará a Chile en materia económica. La última vez hasta le puso plazo: "Cada año que pasa vamos reduciendo en 5% la distancia que nos separa con Chile. Considero que el 2015 Perú será en términos exportadores y sociales un país cualitativamente superior a Chile".
Frente a esto, los analistas peruanos toman distancia. Por una parte, reconocen los cambios económicos que ha tenido el vecino país en los últimos años, pero también advierten el tono político del discurso de García, dado que hablar en contra o de ganarle a Chile siempre es rentable. En todo caso, admiten que la idea de quitarle el liderazgo económico a Chile, algo impensable hace pocos años, suena hoy atractiva para los peruanos. "Claro que, agregan, es poco probable que los chilenos estén perdiendo el sueño con esto".
Pero, contrario a la opinión de los analistas, el tema ha tenido bastante eco en nuestro país. Hoy por hoy, cada vez que a una empresa chilena se le ocurre cruzar la frontera peruana, o cada vez que un ranking de desempeño económico habla de las virtudes del Perú, cunde una especie de pánico. Sí, pánico, porque a un país que se acostumbró a pensar que sería la copia latina de Finlandia, decirle que ahora le puede ganar Perú, es el peor escenario posible. ¿Tan mal estamos?
La respuesta corta es simple: estamos perdiendo el ritmo, pero de ahí a que nos alcance Perú es otra cosa.
De acuerdo al último informe de competitividad del IMD de Suiza, Chile se mantiene en el lugar 26 dentro de los 55 países considerados. Seguimos siendo el número uno de la región, pero cada vez se alejan más aquellos países a los que queremos imitar. En efecto, porque mientras Chile cae o se mantiene en los rankings, países como Irlanda o Finlandia siguen avanzando rápido. En otras palabras, salimos de las grandes ligas y nos quedamos como promesa.
Hay que decir, en defensa de Chile, que en la región nadie lo ha hecho muy bien. Salvo Perú. Este país figura por primera vez en el ranking. Debuta en el puesto 35, esto es, se instala en el segundo lugar de la región. Algo que sin duda sorprendió a los mismos peruanos, pero también a los chilenos, poco acostumbrados a tener un competidor tan cercano. Y si a ello se agrega el majadero discurso de Alan García, entonces el panorama es negro oscuro.
Qué dicen las cifras
Bueno, hablemos entonces de Perú. En términos objetivos, la peruana es una economía mucho más pobre y pequeña que la chilena. Su producto per cápita se acerca a los US$ 3.500, en tanto que el de Chile se ubica en US$ 10.000. Entonces, para que Perú alcance a Chile tiene que crecer a un ritmo muy superior por un período de tiempo muy considerable.
Y la verdad es que Perú viene mostrando tasas de crecimiento más elevadas que las de Chile. Así, por ejemplo, durante los últimos siete años, nuestros vecinos han crecido a una tasa promedio de 7,1%, en tanto que Chile lo ha hecho sólo en 5,7%. Pero, pese a ello, las cifras no cuadran.
Si asumiéramos que Chile crece en promedio 5% y Perú 7%, nuestros vecinos tardarían nada menos que 56 años en alcanzarnos, lo que es literalmente imposible. Esto porque en la historia no hay un país que haya crecido al 7 por ciento por tanto tiempo, y porque en la historia particular de ambos países, es Chile el que ha demostrado estabilidad económica y no Perú. En efecto, si bien este país ha gozado de un auge en el último tiempo, la verdad es que conseguir estabilidad de largo plazo es una prueba que Perú siempre ha reprobado.
Chile, por el contrario, si bien viene mostrando tasas más lentas de crecimiento, sigue siendo muy valorado por sus instituciones. Así, en los mismos rankings de competitividad, nuestro país es noveno en el mundo en "Eficiencia del Gobierno" y 22º en "Eficiencia de los Negocios". En otras palabras, Chile tiene sembradas las bases para retomar el crecimiento, cosa en la que Perú está muy atrás. Perú todavía tiene que demostrar que su situación actual es sustentable, mientras que Chile debe ajustar sus motores para retomar el crecimiento.
Encanto de corto plazo
Pero independiente de las consideraciones de largo plazo, es evidente que hoy por hoy, Perú tiene encantada a la comunidad financiera internacional, de la misma manera en que Chile decepciona.
Perú es visto como una tierra de oportunidades, como lo constatan las mismas empresas chilenas que no han dudado en invertir cerca de US$ 7.000 millones en el vecino país durante los últimos años.
Paradójicamente, en Chile esto ha sido visto como una amenaza. La reciente decisión de CMPC de trasladar a Perú una planta debido a los altos costos de la energía locales, produjo gran preocupación. Lo mismo pasó con la noticia de que el grupo financiero LarrainVial optara por levantar un fondo inmobiliario por US$500 millones en el vecino país, motivó que un matutino titulara "Perú nos pisa los talones…".
Bueno, ya está claro que no nos pisa los talones, ni los pisará por mucho tiempo. Probablemente nunca. Pero la pregunta de fondo es otra. ¿Cuál es el problema de que a Perú le vaya bien? Porque la verdad es que, más que un problema, el boom peruano sólo representa buenas noticias para Chile.
Primero porque lo que menos necesitamos como país es tener vecinos pobres. La pobreza genera inestabilidad, y sabemos que siempre esa inestabilidad se traduce en problemas políticos, que lo único que hacen es alejar a los inversionistas de la región. Esto es, la hacen menos atractiva como un todo.
Segundo, porque la estabilidad y el crecimiento generan oportunidades de negocios para las empresas chilenas que necesitan adquirir tamaño competitivo para sobrevivir en el mercado global. Por ello es una muy buena noticia que nuestros empresarios salgan a conquistar Perú, aumenten su tamaño y diversifiquen sus inversiones. No se puede caer en la cosa pueblerina de que invertir fuera de Chile es malo. Lo malo sería no invertir en Perú.
Tercero, porque tener competencia es bueno. Al menos es lo que hemos predicado desde hace años. Cuando Chile comenzó sus procesos de reformas económicas hace ya más de 30 años, fue una amenaza pero también una oportunidad para todos. Gracias a ello, muchos países cambiaron y modernizaron sus economías. Pues bien, hoy que Chile parece haber perdido el ritmo, es importante que otros tengan el liderazgo. Esa es la forma de que despertemos de una vez por todas.
Fuente: Revista QuéPasa
http://www.quepasa.cl/medio/articulo/0,0,38039290_101111578_354555095,00.html

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